En estos tiempos de pantallas de teléfonos móviles, donde las redes sociales se han vuelto el medio más cómodo de relacionarse, donde la IA es un instrumento de copia y pega para lo inmediato, donde nuestros gurús se presentan en forma de algoritmos y el “piloto” automático parece estar siempre encendido, podemos concluir que, todos los aparatos y herramientas, supuestamente creadas para nuestro beneficio, nos han secuestrado la capacidad de pensar, de hacernos preguntas, de conocer nuestro entorno y, principalmente, conocernos a nosotros mismos.
Desde el principio de los tiempos, aquellos en los que la humanidad daba sus primeros pasos, el hombre primitivo sentía y creía que había algo inexplicable, misterioso, algo más allá de su humanidad a lo que había que dar respuesta. Este sentimiento es la base de las creencias, la filosofía y la religión.
Construcciones antiguas, códices, pinturas y geometrías; las Órdenes y las logias; la superchería, base del folklore de la mayoría de los pueblos; todos ellos presentes en la historia de la humanidad y todos envueltos en un halo de secretismo.
El misterio, en todos sus ámbitos, es el motor que nos ha ayudado a avanzar como sociedad, el que nos hizo a dar un paso más allá, el que, en definitiva, nos ha obligado a investigar.
Y seguimos investigando, indagando, escudriñando incasablemente los grandes misterios de la vida. Son cada vez más los científicos y expertos en diversidad de campos los interesados en dar respuesta a todos aquellos asuntos que habían quedado relegados a un segundo plano o que, simplemente, habían recibido una explicación insustancial, claramente insuficiente.
Isaac Newton, Charles Darwin, Thomas Edison, Louis Pasteur, Arthur Compton, Ernst Boris Chain, Justus von Liebig, Max Planck, Albert Einstein, Francis Collins, por nombrar solamente una ínfima parte, se manifestaron partidarios de la existencia de una fuerza omnipotente, omnisciente, dotada de una inteligencia superior.
La mismísima física cuántica, desbravadora del conocimiento del microcosmos, ha dejado atrás el mundo de las 4 dimensiones para abrirnos las puertas, hasta el momento, de 7 dimensiones más.
Los estudios sobre la reencarnación de Ian Stevenson, los estudios de las ECM (Experiencias Cercanas a la Muerte), que hasta hace bien poco eran un tema tabú dependiendo de en qué ámbitos, viven un momento clave gracias a la investigación de grandes médicos como Raymond Moody Jr, José Miguel Gaona o Manuel Sans Segarra.
Las investigaciones sobre espiritualidad y energía son otro punto que empieza a despertar interés en la influencia que tienen a nivel físico y emocional del individuo.
En suma, gran parte de lo que nos rodea es un misterio y no hay mayor misterio que el de nuestra mismísima existencia.
Así siendo, y con el firme propósito de poner de relieve los temas anteriormente referidos y otros que puedan surgir, nace la Asociación de Estudios del Misterio, acompañada de sus primeras jornadas en la ciudad de Zamora.
No debemos olvidar que Zamora es un lugar privilegiado en lo que al mundo del misterio se refiere. Sus leyendas, enigmas, arquitectura y simbolismos, además de estar en el foco de investigación por parte de la NASA como lugar único y singular en lo que a avistamientos OVNI se refiere.
Poseemos uno de los mayores patrimonios mágico/sagrado de España, aunque mucha gente lo desconoce, tal vez por esa desconexión en y del mundo más conectado, que ha olvidado la importancia de nuestra historia, costumbre y raíces.
Nuestro primer paso para revertir esta situación es la organización de las 1ª Jornadas del Misterio de Zamora, que tendrán lugar en el Alda Hotel Mercado Zamora el día 24 de Mayo de 2025.
Confirmada ya la presencia de dos nombres relevantes en el mundo del misterio, David Cuevas y Ángel del Pozo, seguimos pendientes de confirmar otros invitados de notable importancia.
Esperamos no haberles dejado indiferentes a nuestros propósitos, bajo la atenta mirada del Duero, que mira más allá del Románico las raíces de nuestra fascinante ciudad, la bien cercada, intentando contar con el apoyo de las pertinentes instituciones para el desarrollo de nuestro trabajo.
Atentamente
Nando Domínguez, Marina Requejo, Hugo Girao
