
El periodista y experto en Transcomunicación instrumental habla sobre ‘Contactos tecnológicos con el más allá’ en las II Jornadas de Misterio de Zamora
Juanma de Saá / ICAL
El Paraninfo del Colegio Universitario de Zamora acogió este fin de semana las II Jornadas del Misterio, organizadas por las Asociación de Estudio del Misterio de Zamora, en la que se abordaron temas como el poder en las sombras, objetos voladores no identificados, investigaciones paranormales, fantasmas y símbolos y códigos, entre otros temas.
El periodista y experto en Transcomunicación Instrumental Carlos Gabriel Fernández (Buenos Aires, Argentina, 1965) centró su ponencia en los ‘Contactos tecnológicos con el más allá’.
¿Qué es, exactamente, la Transcomunicación Instrumental?
Hace unos años, se empezó a llamar ‘transcomunicación’ a todo este tipo de contactos, presuntamente, con el más allá. Un transcomunicador es alguien que busca ese contacto con él más allá a través de instrumentos técnicos. Además de ser periodista, tengo formación técnica en electrónica y he revisado esos aparatos.
¿Las imágenes paranormales que se asocian a esos procesos de transcomunicación son algo tangible?
Sí. Desde la década de 1980 hay una técnica para experimentar con psicofonías y también las hay con psicoimágenes o transimágenes, aparentemente, imágenes enviadas desde más allá. Aparentemente, es una hipótesis también.
Los contactos tecnológicos con el más allá ¿son lo que conocemos como ‘psicofonías’?
Cuando hablamos de contactos tecnológicos, los más conocidos son las psicofonías. La imagen que tenemos, normalmente, de las psicofonías, es la de esa gente que v a lugares abandonados, en noches oscuras y que contactan con espíritus casi maléficos. Pero eso es solo una mínima parte de lo que es el contacto tecnológico con el más allá. Yo lo titulo así porque, prácticamente, en todos los aparatos, especialmente, los que utilizamos para la comunicación, han sido, a veces, casualmente y, otras veces, intencionadamente, una especie de intermediarios entre lo que es una comunicación aparente entre el más allá y el más acá.
¿Aparatos cotidianos?
Sí. Hablamos de teléfonos, radios, grabadoras, ordenadores y, también, de aparatos especialmente construidos para este fin.
Lo que se ha escuchado, habitualmente, son grabaciones en la antigua cinta abierta y, generalmente, ininteligibles. ¿La tecnología digital ha mejorado la captura de psicofonías?
Por supuesto. La tecnología siempre ha influido positivamente porque hay mucha más calidad. A veces, un sonido complejo o un ruido lejano pueden confundirnos y hacernos creer que estamos grabando una psicofonía que, al final, es perfectamente explicable. La informática ha apartado muchísimo, ha permitido mejorar y filtrar los audios. Ahora, podemos escuchar voces inequívocamente claras.
Intentar entrar en contacto con personas muertas ¿entronca más con la física, la la espiritualidad o la taumaturgia?
Para empezar, no tengo ninguna duda de que es un hecho que se graban voces generadas de forma anómala, voces que no deberían estar ahí. Es un hecho incontestable que, por el momento, no tiene explicación. Luego, ¿interpretar qué son esas voces? La mayoría de las veces se interpreta que son de personas fallecidas. Hay otras teorías, como una supercapacidad mental que pueda generarlas pero tampoco está comprobado e, incluso, hay quienes las relacionan con presencia extraterrestre. Relacionar esas voces con el más allá es la teoría más difundida y famosa, pero es una teoría.
¿Qué le dice a quienes opinan que todo esto es una patraña?
Que, aunque en pocas ocasiones, se han hecho grabaciones en condiciones muy importantes de control, como se ha podido escuchar en las II Jornadas de Misterio. Hablamos de grabaciones de voces de personas fallecidas comparadas por peritos forenses con grabaciones hechas en vida.
En uno de sus artículos, usted apoya sus argumentos en las tesis del ingeniero italiano Daniele Gullà, que analizó voces paranormales.
Sí. Hizo trabajos de análisis y comparación de voces en procesos judiciales en Italia y utilizó software especializado. Él hace peritajes judiciales y policiales. Habló de ausencia de de la frecuencia fundamental que determina el tono de la voz, ausencia de vibraciones de las cuerdas vocales, anomalías en la periodicidad y variaciones en el ritmo, entre otras características. Utilizó las voces grabadas de Chiara Lenzi, una chica que había fallecido, y las comparó con las grabaciones en vida que tenía el padre de la chica en vida y detectó más de un 90 por ciento de coincidencia entre entre ambas voces. Es mucho, ¿no?
¿Qué hable del ‘más allá’ como algo tangible pone en paralelo la religión con la transcomunicación?
No. La religión es mucho más que toda la filosofía quela engloba. La transcomunicación no es un fenómeno religioso, en absoluto. Obviamente, hay cosas que no se pueden probar y o las crees o no las crees. La transcomunicación da una visión de cómo es el más allá, de qué pasa cuando mueres y, en ese sentido, puede entroncar con el espiritismo, una corriente conocida en la Europa católica, o el espiritualismo, muy difundido en el mundo anglosajón.
¿Cómo interpreta el espiritismo?
Si lo ves desde la óptica que a mí me interesa, que es desde el interés por los fenómenos, se han producido en muchas ocasiones. Otras veces, se interpreta desde la fe. El espiritismo es mucho más religioso que el espiritualismo, por ejemplo, pero la transcomunicación no va por esa línea.
El hecho de que se reconozca la figura del exorcista en el catolicismo hace inevitables los paralelismos. ¿Hay espíritus buenos y malos?
Eso se puede estudiar hasta cierto punto. Tú no puedes saber si alguien está poseído por un espíritu.
De otra forma, ¿hay algún indicador físico o químico que ratifique la existencia de espíritus?
Claro que no. Hay unas pautas que perfilan ciertas evidencias en algunos casos y puedes interpretarlas como una prueba, pero no como prueba científica. No existe, ni de la trascendencia de la vida después de la muerte.
¿Todo esto tiene relación con la güija?
No. La güija se inventó como un oráculo, para preguntar cosas cotidianas, no para contactar con los muertos. A partir de la I Guerra Mundial, mucha gente empezó a utilizar la güija para contactar porque hubo muchos muertos en el frente y mucha gente no sabía si su ser querido estaba vivo o muerto. Después, se rodó la película ‘El Exorcista’ y parecía que, al hacer una güija, te iban a entrar 40 demonios en casa y que no ibas aa sacártelos en la vida pero era una imagen negativa irreal. La güija es más subjetiva.
Trastornos mentales como esquizofrenia y psicosis pueden desencadenar alucinaciones auditivas. ¿La transcomunicación queda fuera de ese apartado?
Claro. Estamos hablando de que la transcomunicación versa sobre voces que son reales y las puedes escuchar cualquiera. Otra cosa es que tengas dudas por la baja calidad de la grabación pero las voces existen.
Decía Oscar Wilde algo parecido a que ‘la gente se ríe de lo que no entiende’. ¿Siente a menudo eso en las reacciones ante sus exposiciones sobre la transcomunicación?
Sí, sí. Pero tampoco fue difícil de sobrellevar. De hecho, trabajé durante 16 años en un periódico y todo el mundo sabía de mis gustos y aficiones. He salido varias veces en Cuarto Milenio hablando de estos temas. Eso no quita que haya gente que piense que soy un friqui.
Al hilo de Oscar Wilde, el célebre médium británico Leslie Flint decía que mantenía conversaciones con él, con Gandhi, Chopin, Pasteur… ¿Usted ha tenido ese tipo de experiencias?
No, no. Están por Internet y las puedes escuchar pero eso no tiene nada que ver con la transcomunicación. Leslie Flint era un médium de voces directas. Era espiritualista y, entonces, no usaba ningún aparato. Simplemente, las voces surgían en la habitación donde estaban, según lo que hay escrito sobre él. Obviamente, yo no le conocía porque murió en los años 50.
¿Ha tenido experiencias directas y las ha grabado?
Sí, claro. La experiencia más impresionante que tuve fue en 1998 con la que fue cónsul de Portugal en Galicia. Estábamos tres personas y empezamos a experimentar con psicofonías. El caso es que, unos meses después, las voces ya no solo se grababan en la cinta de entonces, estamos hablando del año 98.
¿Sintieron miedo?
No. Sé que la imagen que hay es esa porque, durante muchos años, se habló de las psicofonías del infierno, con almas en pena y las psicofonías acongojantes pero, en otros países, sobre todo en la década de 1990, fue muy habitual que personas en duelo grabasen psicofonías para ver si podían captar al voz de la persona fallecida.
¿Qué tiene que hacer alguien que quiera escuchar a su marido muerto, por ejemplo?
Lo primero, estar en un lugar tranquilo, sin ruidos. Tener una grabadora normal preparada. Lo que suele hacer la gente es preguntar, dirigiéndose a la persona con la que quieren contactar.
¿Así de fácil?
Puede hacerse muchas veces y no conseguir ningún registro. No hay una fórmula específica. No enciendo, hablo y me contestan. No funciona así.
¿Es un acto de fe?
En absoluto. Puedes tener la predisposición pero no es un acto de fe. Estamos hablando de voces que quedan grabadas. Cuando grabas y es, verdaderamente, una psicofonía, hay voces humanas grabadas.
¿De qué depende el éxito de una transcomunicación?
De la persistencia. Por la experiencia que he visto, mía y de otras personas, requiere algo parecido al entrenamiento. Al principio, no te va a salir nada pero, con el tiempo, sí.
¿Yo puedo intentar ponerme en contacto con Mozart y preguntarle si le gustó cómo se las apañó Süssmayr para terminar el Réquiem?
Sí, claro. Puedes hacerlo. Ahora, que te conteste Mozart, es otro tema.
Aunque Mozart hablaba varios idiomas, ¿tendría que hacerle la pregunta en alemán?
Bueno, se supone que manejan todas las lenguas. En principio, en tu idioma. No tendría por qué ser alemán.
Usted calcula que hay unas 70.000 personas de 30 países de Europa y América que utilizan las psicofonías para aliviar su dolor cuando pierden un ser querido.
Sí, sí. Había asociaciones, aunque muchas de ellas han desaparecido. No me constan en España pero, en Francia, hubo una asociación de Transcomunicación Instrumental, Infinitude, con miles de personas, que hacían sus congresos y encuentros y llevaban a expertos.
¿La Transcomunicación es una vía hacia la esperanza?
Es una forma de utilizarla, de interpretar este fenómeno, aunque, a mí, no me interesa ese aspecto. Da igual la condición social, la capacidad adquisitiva, la formación…Lo que necesitas para grabar psicofonías es muy simple: una grabadora, un lugar tranquilo y hacer preguntas.
